Este pasado sábado, día de Todos los Santos, el Pabellón Infanta Cristina fue testigo de
una noche que cuesta olvidar para el balonmano roquetero. El Agrinova Almería
Activa Roquetas logró por fin la ansiada primera victoria de la temporada,
imponiéndose por 28-25 al experimentado Gestoría Bravo Colegio San Francisco de
Asís Mijas, en un partido lleno de emoción, coraje y fe.

El conjunto malagueño llegaba a la cita con tres triunfos y dos derrotas, situado en la
zona media de la tabla y con una plantilla curtida en mil batallas. Las roqueteras, por
su parte, afrontaban el choque con hambre, con el corazón en la mano y con el deseo de
transformar en puntos el enorme trabajo realizado durante las últimas semanas.
El arranque del encuentro fue igualado, con alternancia en el marcador y un
intercambio constante de golpes. Durante los primeros diez minutos, la intensidad
defensiva y el ritmo del partido auguraban un duelo cerrado. Sin embargo, la fortuna
se volvió esquiva: las rojillas desperdiciaron hasta siete contraataques claros y vieron
cómo el marcador se inclinaba del lado visitante (5-9, min. 20). Al descanso, el 9-13
reflejaba un resultado injusto para el esfuerzo desplegado por las locales, que no
dejaron de luchar pese a los errores y las imprecisiones.
Con el inicio de la segunda parte, todo cambió. Las jugadoras de Pedro Jorge Quinto
salieron al 40x20 con otra energía, con una mirada distinta, con la determinación de
que esa noche no se escaparía. Empujadas por una grada encendida, el equipo fue
creciendo desde la defensa: Lucía Miranda, espectacular bajo los palos, sostuvo al
equipo con paradas de mérito que levantaron al público. La defensa se convirtió en un
muro, los robos comenzaron a llegar y las transiciones rápidas devolvieron la ilusión a
todo el pabellón.
El marcador se apretaba: 12-14 (min. 35), 15-16 (min. 40). El Agrinova Almería Activa
Roquetas ya respiraba de nuevo el aire de la victoria. Entonces emergió la figura de la
joven canterana Elena Vela, quien, pese a su juventud, se echó el equipo a las espaldas
y destrozó una y otra vez la defensa malagueña con su valentía, velocidad y descaro.
Como cuchillo en mantequilla, rompía líneas, generaba espacios y transmitía confianza
a todo el grupo.
Las rojillas dejaron atrás la precipitación, jugaron con cabeza, redujeron pérdidas y
mejoraron notablemente su acierto de cara a portería. La maquinaria del equipo
funcionaba a la perfección: defensa, portería, transiciones, ataque pausado y control
del tiempo de partido.
En el minuto 55 el marcador ya sonreía (24-23). Las roqueteras supieron gestionar los
últimos minutos con madurez y temple, culminando la remontada épica con un
merecido 28-25 final que desató la euforia en el pabellón. Las jugadoras se abrazaban,
el público aplaudía de pie, y se respiraba esa sensación que solo el deporte sabe
regalar: la recompensa al esfuerzo, a la constancia y a no rendirse nunca.
“Nunca hay que dejar de creer”, subrayaba el técnico Pedro Jorge Quinto al término
del encuentro. “Este grupo está trabajando muy duro. Es un equipo joven, valiente, y
hoy demostraron que con convicción y con el trabajo diario, la recompensa siempre
llega”.
Esta victoria no solo suma dos puntos en la clasificación: marca un punto de inflexión.
Un antes y un después en la temporada de un equipo que, semana tras semana,
demuestra que tiene alma, carácter y futuro.
Próximo reto
El Agrinova Almería Activa BM. Roquetas afrontará su siguiente compromiso el
domingo 9 de noviembre a las 12:30 horas, visitando la siempre difícil pista del Caserío
Ciudad Real. Un nuevo desafío para seguir creciendo, creer, competir y luchar cada
balón como si fuera el último.

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